Por fin, tras varios días de quedadas fallidas, logré ir al cine a ver el nuevo filme de J.J. Abrams,
Super 8. Jugamos con la suerte y nos presentamos en las taquillas unos diez minutos antes del pase nocturno de las 22:45. Conseguimos unas entradas algo cerca de la pantalla para mi gusto, signo de que la sala estaba bastante llena.
Super 8 es una película que ha tenido una gran cantidad de marketing, unido a su más que buena efectividad. Para muestra, el trailer que me hizo pensar "Hay que ver esta película".